Entrevistas

Vanessa Ragone: “El capítulo de la ley Bases vinculado al cine argentino es letal para la actividad»

El lunes 15 de enero la cineasta Vanessa Ragone, productora de «El secreto de sus ojos«, película ganadora del Oscar en el año 2010, y presidenta de la Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica (CAIC) presentó frente al Plenario de Comisiones del Congreso de la Nación su posición acerca del capítulo de la ley Bases, […]

El lunes 15 de enero la cineasta Vanessa Ragone, productora de «El secreto de sus ojos«, película ganadora del Oscar en el año 2010, y presidenta de la Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica (CAIC) presentó frente al Plenario de Comisiones del Congreso de la Nación su posición acerca del capítulo de la ley Bases, vinculado al cine argentino.

Junto a ella, también participaron del Plenario Santiago Mitre, director de Argentina, 1985 y el actor Jorge Marrale, presidente de la Sociedad Argentina de Gestión de Actores Intérpretes (Sagai), quienes manifestaron su oposición a las modificaciones a la Ley de Cine que se proponen en el proyecto de Ley Ómnibus.

Antes de iniciar una semana que augura definiciones sobre este y otros temas contenidos en el proyecto enviado al Congreso por el presidente Milei, Palabras dialogó con Ragone sobre las razones de su oposición a esta iniciativa, las consecuencias de una posible implementación, y el estado actual de la producción cinematográfica en Argentina.  

¿Cuáles son las principales razones por las cuales en lo personal y como presidenta de la Cámara considerás que este proyecto pone en riesgo el futuro de la industria audiovisual en la Argentina? 

La actividad audiovisual en la Argentina la realizamos pequeñas empresas, no hay grandes estudios que hagan cine, somos todas pymes, y como presidenta de CAIC, que es la cámara que agrupa pymes audiovisuales, tengo muy claro que no vamos a poder subsistir si se implementa lo que plantea la ley para la actividad, por muchos y diferentes motivos.

En principio la norma desfinancia el Fondo de Fomento Cinematográfico, con el cual muchas veces arrancan los proyectos, aquí y en la mayor parte del mundo, porque estos Fondos implican que uno puede contar con una vía de financiamiento institucional o del Estado, para después ir a buscar coproductores, socios inversores, plataformas que se quieran asociar para hacer coproducciones. Sin eso en el cine es muy difícil empezar una película en Argentina y el mundo.

Las películas son proyectos muy caros, que empiezan mucho antes de la filmación, en general con el desarrollo de un guion, que implica costos que ya cargan sobre las propias empresas, y que son eventualmente recuperables. Realmente, el capítulo de la ley Bases vinculado al cine argentino es letal para la actividad, va a contrapelo de lo que pasa en el mundo entero y muy en contra de lo que han sido las bases de desarrollo histórico de nuestra cinematografía.

¿Desconocimiento, prejuicio? ¿Por dónde uno puede entender este planteo entonces? 

Desconocimiento seguro, porque no conocemos a nadie que haya trabajado en el proyecto de Ley entre todas las personas de la industria audiovisual. Desde Lucrecia Martel a Adrián Suar, hemos conversado con todos y nadie tiene idea de dónde salieron estas ideas, que se proponen reducir todo sin entender cuánto afecta esta reducción a una industria que genera puestos de trabajo, divisas, etcétera. 

Creo que básicamente hay un gran desconocimiento de la actividad y de lo que genera, después si existe otro sesgo político o ideológico se me escapa, lo que sí puedo afirmar es que ninguna persona de todas las que conozco, que son muchas, con distintos puntos de vista, trabajó o fue consultada para la elaboración de este proyecto que, así como está planteado, no ayuda en nada a una actividad que tiene todo para proyectarse hacia adelante. 

Realmente el proyecto es incomprensible porque además no aborda ninguna de las cosas que sí se pueden mejorar en nuestra Ley de Cine, es innegable que hay cosas para actualizar, para reformular, pero nada de eso está planteado en el proyecto de Ley. 

En torno al Fondo uno de los puntos que ustedes enfatizan es que el proyecto termina con un mecanismo de financiación, regulado por el Estado, pero que no implica erogación por parte del Tesoro. 

Exacto, porque el Fondo se nutre del consumo cultural, sale del consumo audiovisual, justamente eso es lo más saludable que tiene la Ley de Cine y la Reforma de 1994, que le da autarquía al INCAA: no hay que ir a pedirle dinero al gobierno de turno, el financiamiento proviene del Fondo de Fomento, y el Fondo de Fomento se financia con una parte de la entrada de cine y una parte de los ingresos del ENACOM, que son consumos audiovisuales.

Es muy virtuosa la Ley actual en ese sentido, porque sino ante cada cambio del gobierno uno debería ir a explicar desde cero por qué el cine es importante, qué sentido tiene, y cada gobierno decidiría cuánto considera que le quiere aplicar a eso. Reitero: el proyecto es muy extraño y va totalmente en contra de la tendencia mundial en la materia.

Después de tu pasaje por el Plenario de Comisiones ¿cuál es tu sensación en relación a lo qué va a pasar con sus planteos? 

Es difícil de prever. Sé positivamente que muchos de los legisladores entienden perfectamente que esto sería muy contraproducente resolverlo así a las apuradas. El capítulo referido a la cultura es todo bastante complejo y bastante descontextualizado, si la discusión es la emergencia económica no es una vara que se mueva por cerrar las bibliotecas populares, por cambiar la Ley del libro, etc. todo eso no tiene nada que ver con el estado de la economía. 

Muchos diputados que tal vez no estaban interiorizados nos escucharon con mucha atención, tanta como la que nos prestaron aquellos que por sus actividades o sus intereses poseen más vínculos con la actividad, además se fueron sumando voces, no solo hablamos Santiago Mitre y yo, sino también Axel Kuschevatzky, con una visión desde el exterior del país, Lucrecia Martel, fuimos muchos los que expusimos. 

Creo que antes de dar por cerrado el debate lo van a evaluar, porque sería un grave error destruir nuestra cinematografía. Llevó muchos años construirla, destruirla de un plumazo sería penoso y reitero: el proyecto es letal para la actividad.  

 

En caso de que esto prospere ¿qué están evaluando? 

Desde la CAIC representamos a más de 40 empresas, de las cuales la mayoría deberían cerrar si avanza lo que el proyecto propone, así que como Cámara si no se reconsidera en la instancia legislativa, nos corresponde continuar presentando nuestra oposición en otras instancias. 

¿El proyecto tiende a plantear más dificultades en un contexto que con independencia de esta discusión ya venía complicado? 

Claro, hacer cine está difícil, quienes están más dependientes del Fondo de Fomento ya no pueden filmar, están parados, porque tampoco hay nadie nombrado en el Instituto del Cine, no se han ejecutado las partidas que se debían ejecutar al final de año pasado y al comienzo de este, con lo cual quienes estaban por empezar un rodaje deben haber cancelado y quienes estaban en rodaje deben estar muy agobiados, pidiendo plata, apretados para pagar los sueldos.

El cine es una actividad donde todos los viernes tenés que pagar el sueldo de tus equipos, no tenés mucha chance de esperar, hoy además se están negociando todas las paritarias, con lo cual la situación es muy complicada. 

Luego, el país se está poniendo caro en dólares, entonces los que estamos haciendo proyectos con inversión de las plataformas también estamos con problemas para explicar cómo un país que devalúa se hace caro en dólares. La falta de previsión es letal para nuestra actividad, porque es una actividad muy intensiva, con momentos de gasto muy fuerte, la situación es complicada y esto la complica más.

 Es una pena porque Argentina estaba transitando un camino interesante, además de siempre mantener su cinematografía, había comenzado a ser un llamador para producciones del exterior o coproducciones con plataformas, producciones de plataformas aquí, y otros formatos de posibles proyectos, y todo eso en este momento se está frenando, se está enfriando, se está parando, o cancelando definitivamente. 

 

Más allá de las plataformas además el cine más tradicional está comenzando a resurgir en todo el mundo

Exacto, después de la pandemia el cine no vinculado con las plataformas está viviendo un momento de resurgimiento impresionante en todo el mundo, y en nuestro país lentamente también se estaba dando. 

Ahí hay otra discusión pendiente acerca de las salas y la distribución, pero en los países que apoyan fuertemente su cinematografía y la distribución local, hoy hay números impresionantes: España es una cosa de locos, Colombia, Estados Unidos siempre, Francia, y no solo con las películas de plataformas, sino con las que se hacen en estructuras de fomento nacionales o regionales: cash rebate, coproducciones, etc. 

En todo el mundo el cine está volviendo a tener la fuerza que perdió con la pandemia como consumo cultural y entretenimiento, así que desde ningún lado se entiende la razón por la que aquí se quiere rápidamente sancionar este capítulo del proyecto. Esperemos que nuestras exposiciones den resultado y podamos tener un debate genuino y de cara al futuro sobre nuestro cine.