El documental La imagen Santa acompaña a Silvio Fabrykant, el fotógrafo detrás del retrato más difundido de Gilda, en un recorrido íntimo por los significados y consecuencias de su trabajo. Lo que para él fue una toma lograda en un día de producción al aire libre se transformó, con el tiempo, en el núcleo visual de un mito popular. Montllau propone una mirada que combina observación paciente y reflexión sobre cómo una imagen puede trascender a quien la creó.
La película también se detiene en el universo devocional que rodea a Gilda. El director registra visitas al santuario junto a la Ruta 60, donde fanáticos y promeseros se acercan cada año para agradecer, pedir o simplemente recordar. Algunos imitan su estilo, otros aseguran haber recibido favores, y todos encuentran en la fotografía de Fabrykant un punto de unión entre memoria, afecto y creencia. El documental no juzga: observa con respeto la manera en que la figura de la cantante sigue expandiéndose casi tres décadas después de su muerte.
En paralelo, Montllau retrata el proceso creativo y la cotidianidad del fotógrafo. La imagen Santa se presenta como una exploración sobre la construcción simbólica: cómo una foto se convierte en amuleto, cómo un rostro se vuelve estandarte y cómo el azar, la técnica y la emoción colectiva pueden elevar una imagen por encima de cualquier intención inicial.
La película invita a pensar en las capas de significado que se acumulan cuando el público hace propia una obra, y en la paradójica mezcla de orgullo y desasosiego que eso deja en el artista.