Vanesa Schwemmler es fotógrafa hace más de 20 años, con decenas de premios y ampliamente reconocida en el mundo de la fotografía, hoy su nombre tomó una inmensa popularidad a partir de la viralización de su fotografía de los festejos por el triunfo de Argentina en el Campeonato Mundial de Fútbol, tomada en la fuente Pucará en Viedma, Río Negro. 

Para conocer la historia de esta imagen icónica, llamada a perdurar en el tiempo, y del ojo detrás de la cámara, Palabras dialogó con Vanesa Schwemmler.

P: Contame un poco la historia de esta foto que está recorriendo el mundo 

VS: Soy fotógrafa desde los 20 años, cuando comencé a estudiar fotografía,  hoy en día trabajo en un medio local, soy reportera gráfica, y esta foto, justamente, la tomé en función de mi  trabajo. 

Nosotros somos tres reporteros gráficos en el diario, y veníamos cubriendo los festejos en el lugar porque es un lugar muy fotogénico, y es muy fotografiable  lo que ocurre ahí.

Mi ciudad es una ciudad muy hermosa, que   tiene un río muy ancho, muy largo, donde se hace la regata más larga del mundo, y enfrente está la ciudad de Carmen de Patagones, que está como en una ladera, que parece un cuadro, porque es muy colonial, y la fuente está en la ladera del río, en un cruce entre dos avenidas, es como una rotonda, y es un lugar emblemático donde la gente se junta a festejar. 

En otros lados protesta, y en este festeja todo: el Día del orgullo, el campeonato barrial que gano algún club local, y en este caso el Campeonato mundial de fútbol.

Yo estaba de guardia, apenas terminó el partido  salí rápido porque se estaba juntando mucha cantidad de gente y mucho pogo. 

Ya había registrado en partidos anteriores los festejos de los niños en el agua, porque en la fuente, si bien se apaga, queda agua, y es hermoso el contraluz, las gotitas, sabía lo que estaba buscando cerca de la fuente.

P: Y de pronto…

Yo no uso teleobjetivo, uso lentes cortos así que me tenía que acercar y en un momento, dando vueltas, sacando y sacando, siento que estaba la foto. 

Había muchas nubes, viento, banderas en el cielo que flameaban hermosas , la gente subida a ese cono que es la fuente, el sol que se ocultaba y salía, y de pronto  sale el sol, y veo eso, que se ve en la imagen, me detengo sin pensar, porque uno no está pensando, está sintiendo, estás detrás de la cámara  no pensás, para mí es como una meditación sacar fotos, no hay cabeza.

Saqué una gran ráfaga, mandé al diario la que me parecía más potable, la  subí a mis redes sociales y después pasó esto.

P: Esto que cómo describís?

Para mí se federalizó un festejo nacional. Porque la foto es una foto federal, que refleja los festejos nacionales, pero no en Plaza de Mayo ni en el obelisco, sino a 1000 kilometros de donde ocurre todo, en el interior, en Viedma, Río Negro, donde alguna vez el presidente Alfonsín pensó en trasladar la capital de todos los argentinos. 

P: Frente a quienes hablan del último modelo de cámara, o de cuestiones muy técnicas vos planteas “sentí”, ¿cómo es eso?

VS: Y es que con los años, como en cualquier oficio, uno va conociéndose y sabe la forma de ver el mundo que tiene, que es particular en cada ser humano, somos todos diversos y todos tenemos nuestra particular forma de ver la realidad, y uno con el laburo va limando, pero es cierto que la cámara no hace a nadie, hay fotos con celulares sacadas espectaculares.

Yo de hecho trabajo con la cámara más barata que tiene Nikon en este  momento, que creo que en breve no se va a vender más.

P: Desde Berni a Delacroix tu foto tuvo miles de paralelismos, ¿cómo los sentís?

VS: No me imaginé esto, y no tengo idea de lo que está pasando con la foto, y me gusta no tener idea, me gusta mi vida tranquila. Ahora hay como una vorágine donde todos quieren saber sobre esa imagen pero yo sigo haciendo mi trabajo, en mi pequeño mundo, y me gusta eso.

A mí la foto me encanta, me parece una foto hermosa, como me parecen hermosas un montón de fotos que han hecho compañeros en el interior, en Rosario, en el Monumento, por ejemplo, con niños jugando, y que tiene todo esto que a mí me gusta: el agua, los niños, el contraluz, y hay un montón de otras fotos.

Después sobre las interpretaciones, cada uno hace su propia política de la imagen.  

Sí me emociona muchísimo que sea la gente de mi pueblo, la emoción de mi gente con la que se ha identificado el resto, porque es una foto que tiene diversidad de cuerpos, de géneros, de edades; ves a la gente con el torso desnudo, en patas, festejando, es bien popular, bien argentina, que es lo que somos, somos esta diversidad que habita nuestro territorio latinoamericano.

Esto es Viedma, Patagonia argentina, la gente de acá. Eso me emociona muchísimo.