El sommelier Mariano Braga, reconocido entre los cinco comunicadores de vino más influyentes del mundo según The International Wine and Spirit Competition -y recientemente elegido como Embajador de los vinos de Burdeos por la Commanderie du Bontemps-, lanzó la tercera edición de su guía Los vinos que a mí me encantan 2024, un manual imprescindible tanto para bebedores aficionados como para profesionales del vino.
En un mano a mano con Palabras, el experto responde, aconseja y rompe con algunos mitos sobre el maridaje. En una breve síntesis, podría decirse que la guía es una amena recorrida por todas las regiones vitivinícolas argentinas, en las que el sommelier propone un abanico de estilos y rangos de precios aptos para todos los bolsillos y ocasiones. También incluye valiosa información para despejar dudas al momento de la compra, y el experto propone experimentar con nuevas etiquetas, cepas y terroirs. En sintonía con las últimas tendencias del mercado, el lector encontrará que ganan protagonismo los blends, las cepas blancas y las criollas, y se incorpora un apartado especial sobre garnacha y chenin.
-¿Qué tiene que tener un vino para que a vos te encante?
No es una pregunta fácil (risas). En general, hay vinos que tomo y tienen un no sé qué que los hace especiales. Yo siempre pienso que hay mucho de esta parte en el vino, que es 100% subjetivo y personal. Creo, también, que muchas veces eso que uno siente está condicionado por la historia detrás, y ahí sí es probable que te pueda decir que un vino que me guste mucho, mucho, seguro tiene una linda historia que contar; quienes lo hacen, el lugar…
-¿Cómo hace el consumidor para no marearse frente a la góndola?
Imposible. Creo que es una misión imposible. Me pasa a mí, trabajando hace 20 años, que también me mareo. Hay mucho, y muchas novedades, con lo cual la vida no nos da para entender todo. Lo importante para mí es entender que es vino, que no estamos operando a corazón abierto. Que es un camino, siempre una búsqueda, que es imposible entender todo, conocer todas las etiquetas, recordarlas. Entonces hay que animarse a experimentar, a practicar la infidelidad vínica (esto es clave) y saber, también, que tenemos la fortuna de disfrutar un momento de la industria maravilloso, en donde es realmente muy difícil que un vino nos decepcione.
Las etiquetas importan cada vez más. ¿Un diseño creativo tiene el poder de decidir una compra?
Sin dudas. La primera botella la vende el diseñador, siempre.
-Se pueden comprar buenos vinos en el supermercado?
Definitivamente. La industria del vino argentino está en un nivel altísimo, e incluso diría que es en las franjas más económicas en donde uno encuentra vinos que realmente sorprenden por lo bien hechos que están y a precios accesibles. Hay mucho vino blanco interesantísimo, y tintos suaves por ejemplo a base de Criolla que están a precios cómodos y son imbatibles para el día a día.
-¿Cómo salir de lo conocido y animarse a probar nuevas botellas?
Primero, sabiendo que difícilmente vayamos a fallar. Segundo, a mí me gusta leer las contraetiquetas, muchas tienen información de súper calidad. Otro asunto es tratar de ir a lo profundo; es decir, cuanto más en detalle vayamos a la zona de producción del vino, seguramente escalemos en su identidad y calidad. No es lo mismo un «vino argentino» que un «vino de Mendoza». Pero tampoco es lo mismo un «vino de Mendoza» que un «vino del Valle de Uco». Y tampoco es lo mismo un «vino de Valle de Uco» que un «vino de Paraje Altamira». Es probable que el vino de Paraje Altamira te sorprenda mucho más que un «vino argentino» como genérico.
Blancos con asado. ¿Se impuso una nueva moda?
Bueno, hay combinaciones maravillosas, como un Chardonnay con mollejas, por ejemplo. Yo defiendo que cada uno haga lo que más le guste. El vino es un mundo interminable de grises, no hay blancos o negros. Pero si encima le sumamos el universo de la gastronomía e intentamos mezclarlos, entonces nada es ciencia. El maridaje, esta idea de combinar platos y copas, tiene algunas bases de estudio, pero también está supeditado al paladar personal.
Si el asado tiene mucha carne roja, yo voy a tender a preferir tintos para esa combinación. Lo cual no quita que pueda arrancar con un blanco de aperitivo. Incluso, mi teoría del «blanco refrescador»: cuando tenemos una secuencia intensa de tintos, meter un vino blanco en el medio refresca el paladar y nos hace más felices.
No puedo gastar una fortuna, pero me pidieron que lleve el vino. ¿Qué elijo y por cuánta plata?
Lo primero que yo haría es pensar en la situación. No es lo mismo un asado con amigos que un aniversario, una cena laboral en invierno o un almuerzo de enero. Eso condiciona. Hay variedades de uva que en franjas económicas de precio son hermosas, como el Torrontés o el Sauvignon Blanc. Y también líneas especiales… por ejemplo, los vinos de Portillo, Altosur, Los Cardos, La Riojana… estos vinos valen muchísimo más de lo que cuestan.
Un reflejo de las últimas tendencias
En esta tercera edición, con prólogo de la sommelier Marcela Rienzo, presidenta de la Asociación Argentina de Sommeliers (AAS), la guía no deja afuera ninguno de los imperdibles, ya sean clásicos del mercado o las últimas tendencias. De hecho, el comportamiento de la demanda y las propuestas de las bodegas van moldeando este didáctico compilado, que en 2024 llega con una mayor información y etiquetas. “Una de las particularidades que se viene dando en los últimos años en Argentina, y que en 2024 continúa afianzándose, es la consolidación de los blancos en varietales y blends”, destaca Braga, que incluyó en la guía la reseña de los vinos más representativos y singulares de nueve provincias argentinas, en un rango de precios que abarca desde los $4.500 hasta $500.000. Son etiquetas que se consiguen fácilmente en supermercados y vinotecas, para beber en el día a día o bien para disfrutar en esas ocasiones especiales.
Por su formato -un pdf tipo eBook, descargable desde https://bragaacademia.com/
Braga, entre los años 2014 y 2020, junto a su esposa, la reconocida cocinera Florencia Borsani, creó el restaurante Pampa Roja, ubicado en la ciudad de Santa Rosa, provincia de La Pampa, el que fue reconocido en el año 2018 como el Mejor Restaurante de Argentina por la Luxury Travel Guide (LTG) de Inglaterra y en donde desarrolló la carta de vinos y bebidas más premiada de la Argentina (durante los años de existencia del restaurante, recibió el Wine Spectator Award of Excellence ininterrumpidamente, además de haber sido escogida en dos oportunidades por The World Of Fine Wine como la Mejor Carta de Vinos Corta de Sudamérica).