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Lalo Schifrin, más allá de Hollywood: el retrato íntimo de un genio musical

Un documental que escapa al perfil clásico del compositor argentino.

A diez años de iniciar el proyecto, el cineasta Alejandro Clancy presentó un retrato íntimo y musical de su amigo, el legendario compositor argentino Lalo Schifrin. Lejos de la imagen hollywoodense que muchas veces lo encasilla, el documental busca explorar las dimensiones menos conocidas del artista y su obra. 

La idea del documental nació del propio impulso de Clancy. Al ver el escaso material audiovisual que existía sobre Schifrin, sintió que ninguno le hacía justicia. “Le propuse hacer algo distinto y él aceptó”, dice. La película busca no solo recuperar momentos esenciales de la carrera del compositor, sino también acercar al público a una figura compleja, erudita y muchas veces poco conocida en su país de origen. “Me sorprendía que Lalo fuera tan desconocido en Argentina”, confiesa el director.

El camino no fue fácil. Uno de los mayores desafíos que enfrentó Clancy fue el acceso a los derechos de la música y el archivo audiovisual. “Lalo no tenía los derechos de mucha de su música”, confiesa. Como muchas de las obras de Schifrin fueron producidas en Estados Unidos, los derechos pertenecen a grandes estudios o fondos internacionales que los retienen incluso frente a pedidos directos del propio artista. Hubo momentos de mucha frustración. Pero decidió avanzar igual, con la idea de que fuera un hecho cultural sin fines comerciales. 

A nivel narrativo, el documental se apoya en tres ejes: la presencia de mucha música, el retrato personal de Schifrin como amigo y la voluntad de mostrar obras poco conocidas. Entre ellas, Clancy destaca una sinfonía basada en poemas en náhuatl, interpretada en Teotihuacán con Plácido Domingo como tenor, y una “misa de jazz” prohibida en Argentina y otros países católicos. 

El documental tuvo su estreno en el Festival de Mar del Plata y se proyectó recientemente en el Cine Gaumont y en la sala DAC. Si bien no puede comercializarse, Clancy continúa organizando funciones en espacios culturales. “Estoy muy contento con el resultado”, concluye. Así, su película se vuelve también un gesto de amistad y homenaje, nacido de una afinidad profunda y de la necesidad de contar otra historia posible.