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Viajes e historia: La edad de oro de los trenes de lujo

A pesar que muchos creen que los viajes en trenes de lujo comenzaron en el siglo pasado, su origen se remonta a la √©poca Victoriana. De medio de transporte a una experiencia completamente inmersiva, los trenes tuvieron su auge, su declive y, hoy, su renacimiento.   A finales del siglo XIX en Europa, y un poco […]

A pesar que muchos creen que los viajes en trenes de lujo comenzaron en el siglo pasado, su origen se remonta a la √©poca Victoriana. De medio de transporte a una experiencia completamente inmersiva, los trenes tuvieron su auge, su declive y, hoy, su renacimiento.  

A finales del siglo XIX en Europa, y un poco m√°s tarde en los Estados Unidos, los trenes vivieron su momento de gloria ligado a los nombres m√°s ilustres de la historia de este transporte. Pero todo comenz√≥ mucho antes, hacia el final del reinado de Victoria, cuando el viejo continente se transform√≥ en un im√°n para visitantes de todo el mundo. Fue cuando el tren se present√≥ claramente como la forma  m√°s r√°pida, c√≥moda y elegante para trasladarse de un lugar a otro

En el a√Īo 1860 aparecieron los nuevos servicios expresos anglo-escoceses formados por antiguos vagones independientes de 4 o 6 ruedas. Pero reci√©n en la d√©cada de 1880 se empiezan a dise√Īar modelos contemplando la comodidad, el servicio y la mayor rapidez de desplazamiento. Algunas compa√Ī√≠as, como la Midland Railway, fueron pioneras en la ampliaci√≥n del sistema de convoy, mientras que otras estaban m√°s preocupadas por la gran inversi√≥n que demandar√≠an las locomotoras m√°s potentes que puedan mover los vagones m√°s pesados.

La inauguraci√≥n del Orient Express en el mes de octubre de 1883 marc√≥ un verdadero hito en el desarrollo del concepto de tren de lujo. Su servicio, que inicialmente un√≠a varias capitales europeas,  contaba con dos vagones coche cama, uno destinado al comedor y otro al equipaje. Lo que realmente despert√≥ la curiosidad de los medios, y luego del p√ļblico, fue la mejora en la experiencia y calidad de viaje que este ofrec√≠a. 

A pesar de las escasas dimensiones de la cocina a bordo, que estaba a cargo de experimentados chefs, la novedad de un comedor se recibi√≥ con aplausos y excelentes cr√≠ticas por parte de la prensa brit√°nica. A la distancia podemos ver como estaban dando el primer paso a un aspecto tan valorado en el turismo de la actualidad como la incorporaci√≥n de los sabores y productos regionales por donde el tren circulaba. Por ejemplo, hab√≠a incorporado en su men√ļ platos con productos frescos y vinos de la regi√≥n de Borgo√Īa francesa.

El gestor de la idea

George Nagelmackers, hijo de un banquero belga, hab√≠a llegado a los Estados Unidos dejando atr√°s una dolorosa ruptura amorosa. En los primeros meses paso gran parte del tiempo viajando por el pa√≠s en trenes tipo Pullman. De all√≠ surgi√≥ su idea para llevarlos al viejo continente pero el empresario George Pullman, due√Īo de la compa√Ī√≠a y la patente, no estuvo de acuerdo con el negocio. Aunque estos vagones no eran muy lujosos, ten√≠an la gran ventaja de poder realizar grandes trayectos sin tantas interrupciones y cambios de tren. 

Fue entonces cuando Nagelmackers desarroll√≥ el concepto de los vagones-dormitorio, o coches cama. Todo se demor√≥ por los sucesos de la Guerra Franco Prusiana, pero unos a√Īos m√°s tarde su compa√Ī√≠a se estableci√≥ en Par√≠s ya orientada totalmente a los trenes tur√≠sticos y la operatoria con hoteles en los lugares donde hacia escalas. 

Como ya contamos, fue en 1883 cuando su proyecto finalmente se hizo realidad con la inauguraci√≥n del Orient Express entre Paris y Estambul.  Cuentan los diarios de la √©poca que la gente se agolpaba en la estaci√≥n de Estrasburgo, cuando el tren se deten√≠a, tan solo para verlo por fuera. Fueron muchos los famosos personajes que viajaban en el Orient Express, desde Marlen Dietrich, Ernest Hemingway hasta Leon Tostoi y Agatha Christie. 

El viaje de ida y vuelta duraba unos once d√≠as, y no solo el tren daba que hablar a la prensa y a los habidos viajero. El empresario tambi√©n mostro su gran habilidad en negocios con instituciones y gobiernos por donde el tren atravesaba. Los estados de Europa comenzaron a ver con buenos ojos la posibilidad de ampliar su red atendiendo al negocio tur√≠stico en crecimiento, que promov√≠a la llegada de viajeros y la mejora de las econom√≠as locales. La expansi√≥n de las rutas ferroviarias se ajustaba a este concepto, consegu√≠a el apoyo del estado y se retroalimentaba de la competencia que fomentaba entre las empresas ferroviarias de Gran Breta√Īa, Irlanda y el resto de Europa.

La d√©cada de 1890 marc√≥ un cambio significativo en las expectativas de los viajeros en relaci√≥n a la comodidad y servicio esperado. En este per√≠odo todo sucedi√≥ a gran velocidad, en un contexto donde el avance tecnol√≥gico acompa√Īaba y daba respuestas a las nuevas necesidades de los usuarios.

De alguna manera todos estaban presenciando el nacimiento del mundo moderno, y Gran Breta√Īa se hab√≠a posicionado, una vez m√°s, como una super potencia. Los trenes impulsaba y marcaban gran parte de estos cambios y de expansi√≥n industrial. Nuevos vagones y locomotoras, renovados veh√≠culos de carga y una red ferroviaria m√°s extensa se ensambl√≥ a la perfecci√≥n con las nuevas tecnolog√≠as al servicio de la construcci√≥n y las comunicaciones. Las empresas innovaban y los clientes esperaban y ped√≠an m√°s y mejores servicios. 

Todo lo que la tecnolog√≠a permiti√≥ no hubiese valido de nada si la sociedad de consumo no hubiera evolucionado en la misma direcci√≥n. Fue √©sta en su conjunto quien empuj√≥ esta transformaci√≥n, en especial desde los estratos de clase alta y media educada y adinerada, que se beneficiaba de los avances y del auge de la ‚Äúprofesionalizaci√≥n‚ÄĚ. Tambi√©n en Am√©rica, hab√≠a una mayor ambici√≥n cultural en las personas, con m√°s ganas de conocer y aprender, y de disfrutar de los aspectos de la vida. Todo marc√≥ el contexto perfecto para que las compa√Ī√≠as ferroviarias y los transatl√°nticos se presentaran como los mejores medios para viajar.

Auge y declive

Al final de la √©poca victoriana, el nuevo siglo comenz√≥ a marcar un per√≠odo de decadencia y desinter√©s progresivo por las artes y la cultura popular que modific√≥ el panorama de los viajes y la demanda de productos y servicios de lujo. La gente no viajar√≠a menos, al contrario, pero lo har√≠a en viajes m√°s cortos. Hab√≠an nacido los agentes de viaje, y el tren o los viajes transatl√°nticos se hab√≠a convertido en la manera ideal de trasladarlos en el √°mbito regional o internacional. 

A principios del siglo XX, las ansias de aventura, de disfrutar de la actividades al aire libre, de conocer nuevas culturas, segu√≠a vigente, pero para un p√ļblico un poco m√°s masivo. Suntuosos restaurantes y cafeter√≠as, y el concepto que rodeaba a los lujosos palacios flotantes y trenes iban dejando de ser novedad, pero se adaptaban m√°s a una clase determinada. 

Paralelamente, hab√≠an nacido gran cantidad de revistas dirigidas a lectores de alto nivel econ√≥mico, y especialmente a mujeres, que promov√≠an el consumo de manera diferente. Revistas como Vanity Fairfomentaban el poder femenino en √°mbitos sociales, en las decisiones de compra dentro de la casa y para el esparcimiento. En este segmento de la sociedad, la idea del viaje con estilo se ce√Ī√≠a a la perfecci√≥n. 

Uno de los principales factores que impulsaron la ampliaci√≥n de las instalaciones de lujo fue el afluente de turistas estadounidenses que viajaban a Gran Breta√Īa y el resto de Europa. Esto alent√≥ la construcci√≥n de nuevas clases de transatl√°nticos, con la White Star Line a la cabeza, como el medio por excelencia para cruzar el Atl√°ntico en una traves√≠a de lujo. Ya en 1910 hab√≠a escritores especializados viajando por Europa dando nota acerca del gran n√ļmero de personas extranjeras haciendo turismo en ciudades como Londres, Par√≠s, Roma o Berl√≠n.

Sin embargo, duranta las guerras mundiales, especialmente en la Segunda, la infraestructura ferroviaria sufri√≥ grandes p√©rdidas. Al finalizar, mientras el mundo se sumerg√≠a en la Guerra Fr√≠a, el Orient Express fue uno de los pocos enlaces entre la Europa occidental y oriental. Pero las restricciones de viaje hicieron que las rutas se vieran comprometidas y se recortaran los servicios. A√Īos despu√©s, en 1977, el Orient Express hacia su √ļltimo viaje de Par√≠s a Estambul, con un servicio que no era ni la sombra de su pasado glorioso.

La llegada de los vuelos comerciales, más rápidos y comparativamente mucho más económicos, dejó a la industria ferroviaria en un mal lugar. Los viajes se convirtieron de a poco en una forma simple de transporte de media y corta distancia. Además, se habían popularizado los tours y excursiones en buses, con estadías en hoteles de toda categoría, sustituyeron las grandes travesías en tren.

El renacimiento de los trenes de lujo

Pero a√ļn hab√≠a esperanza. En 1982, el empresario James Sherwood compr√≥ y restaur√≥ varios vagones Wagon-Lits originales y estableci√≥ un servicio entre Londres y Venecia. El Venice-Simplon Orient Express, que contin√ļa funcionando, revivi√≥ los est√°ndares del lujo de acuerdo a la visi√≥n original de su creador George Nagermackers.

Tal vez  impulsados por la nostalgia de la pasada Edad de Oro de los ferrocarriles, cada vez son m√°s los viajeros de alta gama que buscan los esta alternativa. Desde hace unas d√©cadas se experimenta el renacimiento de este tipo de viajes, y no solo en Europa. Ahora los viajes en trenes son un verdadero lujo, posiblemente menos accesibles que anta√Īo. 

La lista es extensa, pero por sobre todo, muy interesante. En √Āfrica, por ejemplo, est√° el Blue Train (Tren Azul) y el Rovos con servicio entre Ciudad del Cabo y Pretoria. Tambi√©n el Shongololo Express que atraviesa Botswana, Mozambique y Namibia.

En Jap√≥n existen muchos servicios de ultra lujo, incluyendo el Seven Stars que debut√≥ en 2013, y se convirti√≥ en uno de los viajes m√°s ambicionados, y costosos, para los viajeros de elite a nivel mundial. 

A trav√©s de Espa√Īa, Francia, Australia, las rocosas Canadienses e inclusive en Sudam√©rica (Per√ļ), con el recientemente estrenado Belmond Andean Explorer, siguen marcando el resurgimiento de este estilo de viaje. Cada uno de ellos es √ļnico, en esencia, en historia y riqueza cultural. 

Hoy emprendimos este viaje en tren cont√°ndote algo de su historia, de esta forma de viaje. Pero reci√©n llegamos a nuestra primer estaci√≥n, pr√≥ximamente nos sumergimos en algunos de los viajes en tren m√°s emblem√°ticos alrededor del mundo.