Placeres

Fuego Sagrado: un restó a puertas cerradas diferente

Desde el corazón de Temperley Este, Fuego Sagrado apuesta a renovar la experiencia de los restaurantes a puertas cerradas con una iniciativa que conjuga un menú de calidad en un ambiente distendido e íntimo, pero accesible a un público mucho más amplio que la mayor parte de las propuestas outdoors que se consolidaron en los […]

Desde el corazón de Temperley Este, Fuego Sagrado apuesta a renovar la experiencia de los restaurantes a puertas cerradas con una iniciativa que conjuga un menú de calidad en un ambiente distendido e íntimo, pero accesible a un público mucho más amplio que la mayor parte de las propuestas outdoors que se consolidaron en los últimos años.

Liderado por Silvana y Diego, Fuego Sagrado es una opción imperdible para planificar una salida en estas noches de verano, compartir una cena diferente y sentirse como en casa. Para conocer la historia de este proyecto, los secretos de su menú y las claves de su incipiente éxito Palabras dialogó con Silvana Cullia.         

¿Cómo surge la propuesta de Fuego Sagrado?

Fuego Sagrado nació en Adrogué hace algo más de un año, en nuestro departamento, primero con la familia y con los amigos. Luego el boca a boca empezó a hacer su parte y el lugar nos quedó chico, así que hace unos meses estamos en Temperley Este,  brindando la misma calidez y la misma calidad pero con una comodidad diferente. 

Yo soy directora de escuela y Diego es cocinero, tiene un puesto hace años, él ama cocinar y yo estar con la gente y organizar, como toda directora, además me crié dentro del negocio de mis abuelos que luego pasó a mi mamá, así que atender gente es casi natural para mí.

La idea surge en unas vacaciones en el exterior a partir de una propuesta de dos amigos que viendo a Diego cocinar y la facilidad que tenemos para relacionarnos con las personas nos hablaron sobre la posibilidad de poner algo así, a puertas cerradas en el lugar donde estábamos vacacionando, nos encantó, pero quedó ahí como una opción para explorar más adelante.

Un día en casa Diego mientras cocinaba me dijo: ¿ y si probamos acá? Primero no lo entendí, nunca me imaginé armar este proyecto en nuestro departamento, que era bastante pequeño, y me puse a buscar lugares. Como pasaba el tiempo y no encontrábamos nada, nuevamente él tomó la iniciativa: Nosotros estamos bien acá, no demos más vueltas y arranquemos, me planteó.

Empezamos con 4 mesas de hasta 4 personas, 3 veces por semana, pero de pronto nos empezaron a llamar, a pedirnos reservas y nos teníamos que negar porque el lugar no daba y la agenda estaba completa. 

Ahí nuevamente comenzamos a buscar y encontramos la casa donde estamos ahora que nos enamoró inmediatamente a los dos. En este momento, de hecho,  Diego está colgando un farol que era de mi abuela, lo tenía guardado como recuerdo, segurísima de que no funcionaba. Lo probamos y encendió, todo eso para mí es una señal de que este era el momento y el camino correcto. Fue muy loco, porque nos estaba yendo muy bien y tuvimos que parar, venían las elecciones, no sabíamos que iba a pasar, pero nos animamos, encontramos la casa y nos enamoramos. Las cosas cuando tienen que ser se van dando.  

¿Cómo es el menú de Fuego Sagrado?

Es todo muy pero muy casero, tenemos un menú único por pasos, que vamos modificando en función de la estación. Ahora estamos ofreciendo una propuesta fresca y distendida, bien de verano. Desde el pan hasta el postre todo lo elaboramos nosotros con productos que seleccionamos en mercados de productores, huertas, etc.  

 

Al llegar los recibimos con unas brusquetas caseras con pastas de aceituna, albahaca, y montadas con tortilla, chorizo criollo, y provoleta, que nosotros elaboramos. Para beber iniciamos con un trago corto, un abre boca, que puede ser Campari, fernet, gin. Continuamos con una ensalada con cherrys confitados en el horno a leña, rúcula fresca, parmesano y tiras de pollo a la parrilla. De allí pasamos a las empanadas caseras de carne cortada a cuchillo, repulgadas y fritas en el momento. Finalmente, el cierre es el costillar, que se cocina durante seis horas en un horno a leña con papas, batatas, tomates, cebolla y realmente es delicioso. Como postre hay un flan casero con dulce de leche. 

 

Todo es abundante, a Diego no le gusta eso de los bocaditos chicos, quiere que la gente coma bien, que esté distendida, y el precio es accesible porque realmente queremos que todos puedan venir y disfrutar la comida y de esta casa que tiene un comedor muy amplio,  un jardín de invierno, un parque maravilloso, que también es la cocina exterior donde está la parrilla, el horno a leña, el horno pizzero, el disco de arado, la cocina para la plancheta: Todos nuestros fuegos sagrados.

 

¿Cuál es la clave para haber crecido tanto en tan poco tiempo y en circunstancias bastante complicadas? 

Le ponemos mucha pasión, el amor que nos tenemos es el que le ponemos a todo este proyecto. Es una apuesta fuerte, pero estamos convencidos. Amamos la casa, cocinar, la posibilidad de tener esta relación tan directa y distendida con quienes nos visitan. Fuego Sagrado es una experiencia diferente, es salir pero sentirte como en tu casa, la comida es increíble, el ambiente que se genera es muy ameno. Nos hace muy felices y esa felicidad contagia.       

 

Info y reservas: https://www.instagram.com/fuegosagrado.resto/#