“¿Esto es teatro?” fue la pregunta que resonó en la prensa y en el público frente a las experiencias del Centro de Experimentación Audiovisual (CEA) del Instituto Di Tella, dirigido por Roberto Villanueva en los años sesenta. Allí, happenings, performances y espectáculos efímeros rompieron con el realismo dominante, dando forma a una revuelta escénica atravesada por la danza, el teatro pop y las neovanguardias europeas. En pleno clima represivo bajo la dictadura de Onganía, los jóvenes ditellianos abrieron caminos de libertad corporal, artística y política.
En ese mismo espíritu de ruptura, el director tucumano Víctor García llevó la experimentación a un punto de radicalidad inédito. Su obra, reconocida en la escena internacional, fusionó artes visuales y artes escénicas, dejando una marca fundamental en la historia del teatro contemporáneo. La muestra rescata su figura como un verdadero innovador que, a pesar de su relevancia, sigue siendo poco conocido en el campo teatral argentino.
La exposición reúne once episodios que enlazan estos momentos de experimentación, desde el Di Tella hasta el Parakultural, para mostrar cómo esas geografías sensibles ampliaron de manera irreversible el territorio del teatro argentino. De la pregunta inicial a la afirmación contundente, el Museo Moderno propone un viaje que confirma: esto es teatro.
El recorrido se prolonga hacia los años ochenta, cuando la democracia recién recuperada dio lugar a nuevas búsquedas en el Centro Parakultural. Allí, teatro, rock y artes visuales confluyeron en un fervoroso antiteatro que disolvía las fronteras entre arte y vida. Batato Barea, Urdapilleta, Tortonese y otras figuras emblemáticas dieron forma a una escena que celebraba la desmesura y la libertad tras el terror de la dictadura.