En 2023 se estrenó el film dirigido por Demián Rugna que superó todas las expectativas que se pueden tener de una película de terror producida y filmada en nuestro país. No solo se convirtió en la ganadora del prestigioso premio a Mejor Película en el Festival de Sitges, el principal evento de cine fantástico a nivel mundial, sino que con su llegada a Netflix, Cuando acecha la maldad se coronó como la producción nacional de terror más vista de la historia argentina.

La historia retoma la fórmula de las tragedias clásicas. En un pueblo remoto, dos hermanos descubren a una persona poseída por un demonio (un “embichado”, en la jerga de la ficción) y, a pesar de sus numerosos intentos por detener la propagación del mal, no hacen más que acelerarlo.
“Lo que me disparó a crear el personaje del embichado fue ver las noticias de los pueblos fumigados. La gente que vive y trabaja en el campo está rodeada de glifosato todo el tiempo, y se enferma. Quise transformar en una película de terror esta idea de una familia pobre en el medio de la nada que tiene un drama así”, afirma su director. Una premisa que también es el quid de la cuestión de otro gran éxito argentino, en literatura: “Distancia de rescate”, de Samanta Schweblin.

A pesar del éxito que tuvo en países como Estados Unidos, en los que se estrenó en 700 salas, muchas más que el número de cines que la proyectaron a nivel nacional, se trata de un drama muy latinoamericano. En este punto, y retomando cierta crítica positiva hacia la escritora de terror Mariana Enriquez en los últimos años, esto es signo de un gran producto. La capacidad de exportar narrativas latinoamericanas a mercados extranjeros solo es posible con dos factores esenciales: universalidad en la narración y que los localismos, necesarios para aportar realismo y para que el público latino se sienta escuchado, aporten a la narrativa claridad y no más confusión.
«La gente que vive en el campo está rodeada de glifosato todo el tiempo, y se enferma»
Esta combinación está perfectamente lograda en la película. La cuestión latina no solo está presente en el contexto y los paisajes, sino también en cierta sensación de desesperanza que rodea todo lo que sucede. Rugna afirma que intentó escaparse de la visión de los poseídos “curados” por la religión. Los exorcismos siempre estuvieron fuera de su fórmula. “Quería hacerlo más carnal, que este poseído sea algo mucho más físico y psicológico. Me dio muchas más posibilidades creativas alejarme de lo convencional”, comparte.
Luego de obtener un éxito rotundo en salas de cine, Cuando acecha la maldad llegó a Netflix en junio pasado, demostrando que el cine de terror argentino tiene todo para triunfar.