La premisa es clara y simple: comer bien y sentirse como en casa. Hace tres años, Condarco llegó al barrio de Chacarita con una idea que rápidamente conquistó a los vecinos de la zona y a los curiosos que se acercaban por las recomendaciones que llegaban de boca en boca. Hoy, es una de las propuesas que no falla, donde lo ideal es pedir varios platitos -la tortilla es una de las protagonistas indiscutidas- que llegan al centro de la mesa para compartir.
Al mando de los fuegos está el cocinero Pablo Fridman, que empezó con un proyecto a puertas cerradas en su casa de Paternal -sobre la calle Condarco- y a principios de 2021 se estableció en el local actual. Desde el día uno, dice Fridman, lo pensó como un lugar donde sentirse como en casa, y donde siempre se pueda comer y beber muy bien.

Su propuesta, con espíritu de bodegón moderno, se adapta a todos los paladares y se apoya en dos pilares: los productos de temporada trabajados con técnica y creatividad, y los vinos bien elegidos para acompañar el menú (que también se pueden llevar a precio de vinería).
Grandes ventanales y cocina a la vista
En una esquina sobre la avenida Dorrego, a una cuadra de Corrientes, desde la calle se observa un pequeño salón rodeado de grandes ventanales con una iluminación tenue y una ambientación que invita a relajar entre amigos o en pareja. La estética es de impronta vintage y de líneas simples, con carpinterías en hierro negro, pisos de granito, mesas con tapa de mármol verde, sillas de bar tipo Thonet, un largo sillón beige y algunas plantas naturales que dan vida al espacio. La cocina está a la vista para observar el trabajo en los fuegos, y la barra de madera está custodiada por una estantería repleta de vinos.

Cortita y al pie
La carta de Condarco es corta pero muy abarcativa, con platos pequeños, algunos «no tan pequeños», preparaciones de la semana que van variando de acuerdo a lo que se encuentre más fresco en el mercado, y postres. Siempre hay alternativas veganas, recetas sin gluten, alguna carne y muchas opciones para tapear. Los platos de mar son un punto focal, con al menos cuatro o cinco propuestas a base de pesca fresca y mariscos que son trabajados con distintas técnicas.
A lo largo del menú, se pueden encontrar sabores conocidos y otros que sorprenden, todo elaborado en el lugar con ingenio y respeto por la materia prima. Fridman selecciona uno a uno productos de emprendedores locales y del Mercado Central, a donde accedió por primera vez de la mano del dúo de Ocho Seis Central, con quienes hoy continúa trabajando.

Algunos íconos de Condarco son la pesca curada (tratada como un fiambre) con aceite de oliva virgen extra, la tortilla de papas (hecha con huevos orgánicos y papas confitadas) que sale bien cremosa y está entre los favoritos de sus comensales, el pejerrey tipo boquerón con ajíes en vinagre, el hummus, los ñoquis de arroz con langostinos salteados (lleva salsa de maní, salsa tahine, verdeo y chiles, con toques apenas picantes) y las gírgolas a la plancha (que hoy en día salen con puré de zanahorias, gremolata y garbanzos crocantes). Para acompañar, hay focaccia de la casa que se sirve sin costo de manera ilimitada.