A modo de conmemoración de los 40 años del paso a la inmortalidad del gran maestro literario argentino, Jorge Luis Borges, el Centro Cultural Recoleta presenta la exposición “Borges: ecos de un nombre”. Se trata de una monumental exposición concebida como un laberinto borgeano. Diseñada con estructuras hexagonales que evocan la Biblioteca de Babel y juegos de espejos que duplican la obra ante el espectador, la propuesta nos trae tanto la vida pública del escritor como su intimidad más profunda.
Dicho esto, la muestra no se pregunta quién fue Borges, sino quién es y qué representa hoy para la Argentina. Curada por Rodrigo Alonso, Daniel Fischer y Maximiliano Tomas, el diseño y la recopilación de objetos y documentos se realizó junto a la Fundación Internacional Jorge Luis Borges en colaboración con la Biblioteca Nacional. A diferencia de otras exhibiciones centradas en la interpretación visual, esta propuesta asume un compromiso estrictamente literario y objetual.
“Queríamos una exposición más relacionada con la literatura que con las artes visuales. Tratar de traer objetos, manuscritos y volver un poquito al Borges escritor, que es nuestro favorito”, explicó Tomas.
El recorrido está organizado en núcleos temáticos delimitados por una instalación textil del artista Pablo Lehmann, donde especialistas abordan su relación con Buenos Aires, la poesía, las bibliotecas, el cine, la amistad y el amor. Entre los objetos exhibidos se encuentran verdaderos tesoros literarios como el manuscrito original de “Las ruinas circulares” ilustrado por el propio autor, la carta natal de Borges diseñada por su amigo Xul Solar o un retrato de María Kodama pintado por Norah Borges. También hay primeras ediciones, ejemplares anotados de su biblioteca, cuatro biblias intervenidas con frases y afiches de películas basadas en sus textos.
En el corazón mismo de la muestra se encuentra la recreación exacta del cuarto de Borges en el departamento de Maipú al 900, donde vivió la mayor parte de su vida junto a su madre. Gracias a la cesión de los sobrinos de María Kodama, cada objeto expuesto es real. Se encuentran en la presentación su catre de una plaza, su mesita de luz, su mueble de madera con escritorio y hasta su biblioteca. La austeridad extrema del espacio humaniza al mito y lo devuelve a su dimensión más terrenal.
Además, en este intento de devolver simbólicamente a Borges a la escena cultural contemporánea, nos encontramos con uno de los recursos más impactantes de la muestra. Realizada con tecnología de punta y la ayuda de inteligencia artificial, cuenta con una proyección animada en formato holográfico que recrea la figura del escritor y fragmentos de sus frases en entrevistas, haciendo sentir que el escritor argentino universal vuelve al menos un rato ante nosotros, 40 años más tarde.
La exposición permanecerá abierta hasta el 30 de agosto, la entrada es libre y gratuita para argentinos y residentes, puede visitarse de martes a viernes de 12 a 21 horas y sábados, domingos y feriados de 11 a 21.