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Aurora despierta: un país que vuelve sobre sí

A veinticinco años de la crisis de 2001, cinco dramaturgas del Grupo Jueves y el director Francisco Civit construyen un espectáculo coral que recorre la historia política argentina desde el humor, la canción y una memoria que insiste en volver.

Hay imágenes del 2001 que no necesitan demasiada explicación para quienes lo vivieron: los bancos cerrados, los ahorros atrapados, las cacerolas, la represión, un presidente dejando la Casa Rosada en helicóptero. Aurora despierta parte de ese paisaje reconocible, pero no se queda en la reconstrucción histórica. Lo que introduce es la sensación de que algunas de aquellas escenas no terminaron de irse nunca.

La obra reúne textos de Gilda Bona, Susana Gutiérrez Posse, Lucía Laragione, Susana Torres Molina y Adriana Tursi, integrantes del Grupo Jueves, bajo la dirección de Francisco Civit. Son cinco escrituras distintas y veinte intérpretes en escena. Podría haber sido un problema. Sin embargo, la puesta hace de esa multiplicidad su forma.

No hay una historia con un inicio, nudo y desenlace. Hay escenas, personajes y canciones que se encadenan y arman un clima de época. Dos ahorristas descubren que junto con el dinero quedaron encerrados también algunos de sus proyectos; una mujer no sabe qué darles de comer a sus hijas mientras las cacerolas empiezan a sonar afuera; unos funcionarios buscan cómo escapar de una multitud; un vendedor de choripanes atraviesa, como testigo involuntario, distintos momentos del país.

Son escenas reconocibles, pero sucede algo extraño: mientras la obra habla del 2001, por momentos resulta difícil sentir que está hablando solamente del 2001.

Civit mencionó entre las referencias de la puesta a Terror y miserias del Tercer Reich, de Bertolt Brecht: esa posibilidad de mirar una sociedad no a través de una gran historia, sino de muchas situaciones pequeñas que, colocadas una al lado de la otra, terminan revelando algo mayor. En Aurora despierta ese procedimiento se cruza con la revista, el teatro musical, el humor político y también con canciones que forman parte de una memoria compartida.

El elenco funciona como un verdadero cuerpo colectivo. En algunos pasajes aparece incluso algo de la tradición del teatro comunitario: la sensación de que la historia no pertenece a un protagonista sino a una multitud. Esa decisión es una de las fortalezas de la puesta. Civit no intenta borrar las diferencias entre las cinco dramaturgias; encuentra una manera de hacerlas convivir, articuladas por la música, la percusión y las canciones de cuna.

Aurora despierta no nos cuenta qué fue el 2001 -eso lo sabemos-, sino que nos obliga a mirar cuánto de aquel país sigue apareciendo en este.

La obra puede ser graciosa, dolorosa, por momentos absurda y en otros muy cercana. Su dimensión política surge precisamente en ese juego. El pasado está ahí, pero no es una pieza de museo cerrada sino una espiral que lo vuelve demasiado próximo.

Ficha artístico-técnica

Dirección: Francisco Civit
Autoras: Gilda Bona, Susana Gutiérrez Posse, Lucía Laragione, Susana Torres Molina y Adriana Tursi (Grupo Jueves)

Elenco: Daniel Alvaredo, Alma Burke, Ramiro Calero, Patricio Coutoune, Claudio Delgado, Matías Gilabert, Alberto Ivern, Pablo Lo Fiego, Verónica Loiacono, Charly Martínez, Ernesto Ocampo, Lucía Raz, Pablo Rinaldi, César Riveros, Héctor Rodríguez, Guillermo Roig, Luciana Serio, Alejandro Stordeaur, Gustavo Volpin, Ali Zunino.

Composición musical: Gabriel Yeannoteguy / Juan Pablo Maicas / Sergio Morán / Francisco Civit
Diseño de coreografía: Silvina Duna / Francisco Civit
Diseño de vestuario: Gabriella Gerdelics
Diseño de escenografía: Cecilia Zuvialde
Diseño gráfico: Adrián Riolfi
Asistente de dirección: Corina Berman
Producción ejecutiva: Anabella Moreno

Funciones: domingos a las 12 h
Teatro del Pueblo: Lavalle 3636 CABA