Literatura

Aspirinas y Caramelos: todo queda guardado en la memoria

Hace unos años, cuando el Club Atlético Independiente estaba a punto de descender de categoría, irrumpió en las redes sociales el relato de un hincha que hizo llorar a los fanáticos del “rojo” de Avellaneda pero también a todos los que aman el fútbol y tienen con su cuadro favorito una relación afectiva digna del […]

Hace unos años, cuando el Club Atlético Independiente estaba a punto de descender de categoría, irrumpió en las redes sociales el relato de un hincha que hizo llorar a los fanáticos del “rojo” de Avellaneda pero también a todos los que aman el fútbol y tienen con su cuadro favorito una relación afectiva digna del diván de un psicoanalista.

Ese texto, Aspirinas y Caramelos, que era una carta a su padre muerto, alcanzó repercusión nacional e internacional y se ha convertido hoy en un libro de relatos que ha comenzado a circular por las librerías de Buenos Aires.

Su autor, Luciano Olivera, nació en Buenos Aires en1968. Es productor y director de televisión. Creó y desarrolló programas y formatos que le valieron numerosos premios. Dirigió Canal 7 y UBA TV. Periodista de radio y gráfica, actualmente está al frente de su propia empresa de comunicación y tiene un blog (hombredecampo.tumblr.com) donde escribe con regularidad. Aspirinas y Caramelos. Postales de una infancia es su primer libro de relatos.

Dice Eduardo Sacheri en el prólogo del libro: “se nota en Luciano una asombrosa capacidad de recordar. Pero no es el único mérito de este libro. Para convertir los recuerdos en un libro, y en un libro que valga la pena ser leído, hace falta que esos recuerdos se dejen hacer palabras. Y que se alejen, montados sobre esas palabras, de la vida del que los vivió. Y que se aproximen, montados sobre esas palabras, a las vidas de los que van a leer”.

Al renombrado autor de “Esperándolo a Tito” y “La pregunta de sus ojos” le parece que Olivera “hace, en este libro, un largo viaje para entenderse a sí mismo. Entenderse algo, entenderse un poco. Y nos permite lo que nos permiten los buenos libros”.

Fútbol, recuerdos, memorias de la infancia: un cóctel emotivo y esencial en tan sólo 200 páginas.