En la Sala Cronopios, Carroña última forma ofrece una mirada crítica sobre el cuerpo, la violencia y la memoria. Curada por Carla Barbero y Javier Villa, esta exposición colectiva reúne a 11 artistas, entre ellos Raquel Forner, Antonio Berni, Liliana Maresca y Marcia Schvartz, en un ensayo visual que parte del libro homónimo de Leónidas Lamborghini, escrito en 2001. La muestra construye una narración hecha de heridas, ruinas y gestos de poder que resuenan en la actualidad.
En la Sala 4, Arte Rata surge de una convocatoria abierta y se presenta como un recorrido atípico por el arte argentino que rehúye los caminos oficiales. El proyecto curatorial propone una genealogía informal atravesada por la precariedad, la reacción y lo desechado. Obras de artistas como Alberto Heredia, Fernanda Laguna, Liv Schulman, Sergio De Loof y Valentina Liernur componen un laberinto de cartón que celebra la figura del artista como una rata urbana: resistente, marginal y creativa en contextos adversos.
Por último, en la Sala 10, Adiós a los vivientes marca el debut institucional de Francisco Montes, joven artista que trabaja en la intersección entre lo orgánico y lo tecnológico, lo visible y lo oculto. La muestra presenta dibujos lumínicos en capas translúcidas y esculturas realizadas con organismos vivos como hongos, explorando las posibilidades de la cohabitación y la reconstrucción identitaria desde lo fragmentario y lo simbiótico.
Las tres exposiciones dialogan entre sí desde distintos enfoques, pero comparten una sensibilidad hacia los bordes del sistema del arte: ya sea en la forma de lo descartado, lo invisible o lo históricamente herido.