No existe una igual en todo el planeta. La Banda Sinfónica Nacional de Ciegos Pascual Grisolía, que en estas vacaciones de invierno dará dos conciertos los miércoles 24 y 31 de julio próximo, tiene más de 75 años de historia. Desde hace dos años, Agustín Tocalini es el director principal invitado; aunque el acercamiento a la banda se había iniciado un poco antes, dice Tocalini, cuando apenas comenzaba la reapertura de las salas y los teatros, luego de la pandemia de Covid 19.
Con una trayectoria que, en un extenso recorrido, lo tuvo hace casi diez años como director musical del Ensamble Sinfónico XXI, junto con la dirección artística del Mtro. D’Astoli, Tocalini encara este desafío con renovado entusiasmo. Se enorgullece al hablar de los músicos que conforman la banda, algunos totalmente ciegos y otros con distintos tipos de deficiencia visual, y aunque la experiencia aún es reciente, asegura a la revista Palabras que cada minuto que pasa con ellos, se da cuenta “cada vez más de la grandeza que tuvieron Grisolía y los miembros fundantes en crear este trascendente organismo”.

-¿Qué significa dirigir la Banda Sinfónica Nacional de Ciegos?
-En principio, muchísimo orgullo y responsabilidad por estar delante de uno de los elencos nacionales. En lo personal, me ha cambiado considerablemente la perspectiva qu tenía de la música y, sobre todo, del rol de la dirección en nuestra contemporaneidad. En lo profesional, hoy ocupa uno de los espacios más importantes de mi día a día, y me permite desarrollar un aspecto musical y artístico de la dirección.
-¿Cuáles son los próximos objetivos?
-Desde que comencé, algunos de los puntos claves fueron realizar una curaduría específica del repertorio, incorporando materiales nuevos y estrenando obras como, por ejemplo, la Sinfonía para Banda de Persichetti. También realizamos una temporada variada para el público habitué de la banda en el CCK, explotando dos grandes clásicos contemporáneos: la música de película y el jazz. Continuando con esta idea, las expectativas hacia adelante son poder interactuar más activamente con otros cuerpos de los elencos y, al mismo tiempo, realizar conjuntamente espectáculos como ballet y sinfónicos corales, con la intención de explotar una sonoridad que solamente la banda puede dar. Y, por último, aprovechar esta oportunidad y dar a conocer que la Banda está siempre abierta a escuchar nuevas propuestas.
-¿Cómo es la programación para las vacaciones de invierno?
-Este mes presentaremos un concierto escénico dedicado a la familia con dos invitados de lujo: Iván García en la narración y Carlos Trunsky en la dirección de escena. Para los niños, el cuento sinfónico Pedro y el Lobo de Serguéi Prokófiev, y para los adultos, la suite del ballet Estancia de Alberto Ginastera; dos obras inevitables del siglo 20 en versión especial para banda sinfónica.
-¿Cómo es la versión de Pedro y el Lobo?
-La versión que se escuchará es, a su vez, una reescritura a cargo del Maestro Carlos Trunsky. Un diálogo con la versión del compositor que desde nuestra actualidad cuestiona al ser humano, su bestialidad y la relación con el medioambiente.
-¿Y el repertorio para los adultos?
-La suite que estamos preparando rescata el espíritu de la obra, con textos que la acompañan, escritos también por Trunsky, en 2010, para el Ballet del Teatro Argentino de la Plata por los festejos del Bicentenario. Estos paisajes textuales evocan las voces de un Hernández olvidado, y resuenan como un eco frases fragmentadas o recuerdos arqueológicos de un Martín Fierro siempre presente.
-¿Esta es la única banda en su tipo a nivel mundial?
-Hasta la fecha no conocemos un elenco con estas características que haya mantenido una temporada profesional por más de 75 años. Por lo que la respuesta es sí. La banda habla por sí sola, pero en mi corta experiencia con las personas que hoy la conforman, me doy cuenta cada vez más de la grandeza que tuvieron Grisolía y los miembros fundantes en crear este trascendente organismo.
-¿Te imaginaste alguna vez llegar a este lugar?
-En lo que a mí respecta, la banda presenta un interrogante a las tradiciones de la dirección orquestal abriendo horizontes y nuevos formas de conducción. Pero, quizá, lo más importante es que la Banda Sinfónica de Ciegos me hizo repensar qué tipo de director quiero ser.

En braile
La capacidad de los músicos para memorizar de una semana para otra todas las partituras es asombrosa. Como no las pueden leer en tiempo real, el método de trabajo es otro. Ellos las aprenden en braile y luego las memorizan, lo cual es un ejercicio muy bueno con una gran cantidad de beneficios. Además, al no estar pendiente de la partitura, la conexión con el instrumento como con sus compañeros es muy íntima. También es un gran desafío.

De la guitarra a la flauta
Hernán Ascón es uno de los músicos que integran la banda, como solista de flautas de la compañía. Hernán nació prematuro, apenas con cuatro meses de gestación, y una de las consecuencias de su llegada al mundo antes de tiempo fue la pérdida de la visión. En una charla tiempo atrás, Ascón contó que cuando era pequeño, el sonido de una guitarra que venía del televisor encendido en su casa le llamó la atención, y le dijo entonces a sus padres que quería tomar clases de guitarra. La música, desde ese día, lo conectó con otro lenguaje, otro mundo y le abrió la puerta a la pasión con la que hoy, muchos años después, no se despega de la flauta.
Cronograma de funciones
Miércoles 24 de julio, a las 19, en Teatro Hebraica- Sarmiento 2255- CABA
Miércoles 31 de julio, a las 20, en el Auditorio Nacional- Centro Cultural Kirchner; Sarmiento 151- CABA
Dirección Agustín Tocalini. Narrador: Iván García
Programa: Suite estancia, A. Ginastera y Pedro y el Lobo, S. Prokofiev. Entrada libre por orden de llegada hasta agotar la capacidad de la sala. Presentarse con DNI.
Sobre Agustín Tocalini
En el año 2014 se presentó en el Teatro Colón, en el marco del 1ª curso de dirección para jóvenes directores del Teatro Colón, dictado por el Mtro. Scarabino. Durante los años 2015 a 2017 es becado por el Mozarteum Argentino para realizar estudios de posgrado en el exterior junto a los Profesores Rodolfo Fischer (Suiza) y Rüdiger Bohn (Alemania). Es becado por el Ministerio Nacional de Cultura para realizar una pasantía artística en Colombia. En febrero de 2018 participó en el curso de dirección orquestal de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Colonia (Alemania), dictado por el Mtro. Bohn.
En 2020 llevó adelante la dirección musical de El Cimarrón de Henze, con la producción de Martín Bauer y dirección general de Marcelo Lombardero. En junio de ese año asistió al Mtro. Facundo Agudín en la producción de la ópera Cavalleria Rusticana, llevada a cabo en el Festival Stand´Eté (Suiza).